La perimenopausia es una etapa natural en la vida de la mujer, pero no siempre resulta fácil reconocerla. Las reglas pueden volverse irregulares, aparecen sofocos o problemas de sueño y, en ocasiones, también se perciben cambios en el peso, el estado de ánimo, la concentración o la composición corporal.
No todas las mujeres presentan los mismos síntomas, ni con la misma intensidad. Algunas apenas notan cambios, mientras que otras experimentan molestias capaces de afectar significativamente su bienestar y su calidad de vida.
¿Qué es la perimenopausia?
La perimenopausia —también llamada transición menopáusica— es el periodo durante el cual la función ovárica comienza a cambiar antes de que llegue la menopausia.
En esta etapa disminuye progresivamente el número de folículos ováricos y la ovulación se vuelve menos predecible. Como consecuencia, los niveles de estrógenos y progesterona pueden fluctuar considerablemente: no se produce simplemente un descenso hormonal lineal, sino alternancia entre periodos de niveles altos, bajos e irregulares.
La Organización Mundial de la Salud define la perimenopausia como el periodo que comienza con los primeros cambios relacionados con la transición menopáusica y termina un año después de la última menstruación. Puede prolongarse durante varios años y afectar al bienestar físico, emocional, mental y social.
Suele comenzar durante la década de los 40, aunque puede aparecer antes. Una de sus primeras manifestaciones es normalmente el cambio en la regularidad, duración o cantidad del sangrado menstrual.
Diferencia entre perimenopausia y menopausia
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, no son exactamente lo mismo:
- Perimenopausia: es una etapa de transición. Continúan produciéndose menstruaciones y ovulaciones, aunque sean irregulares, por lo que todavía puede existir embarazo.
- Menopausia: es un momento concreto que se confirma retrospectivamente cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que la ausencia no se deba a otra causa.
- Posmenopausia: comprende los años posteriores a la menopausia.
La menopausia natural suele producirse entre los 45 y los 55 años. Durante la perimenopausia siguen siendo necesarias medidas anticonceptivas si no se desea un embarazo. La terapia hormonal para la menopausia, por sí sola, no actúa como anticonceptivo.
Síntomas y cambios de la perimenopausia
La lista de síntomas asociados es extensa, pero no todos se deben necesariamente a las hormonas. El estrés, el envejecimiento, determinadas enfermedades, la medicación o las circunstancias personales también pueden participar.
1. CAMBIOS MENSTRUALES
Son una de las manifestaciones más características:
- Ciclos más cortos o más largos.
- Menstruaciones que se adelantan o se retrasan.
- Meses sin menstruación.
- Sangrado más abundante o más escaso.
- Mayor duración del sangrado.
- Coágulos o manchado entre reglas.
- Cambios en el síndrome premenstrual.
Un sangrado muy abundante, entre menstruaciones, después de las relaciones sexuales o tras 12 meses sin regla debe ser valorado médicamente. No conviene asumir que cualquier sangrado se debe a la perimenopausia.
2. SÍNTOMAS VASOMOTORES
Incluyen:
- Sofocos.
- Sudoración nocturna.
- Escalofríos posteriores al sofoco.
- Enrojecimiento de la cara, el cuello o el pecho.
- Palpitaciones coincidiendo con el episodio.
Los sofocos son frecuentes, pero no universales. Un metaanálisis internacional publicado en 2024 estimó una prevalencia agrupada del 52,65 % entre mujeres de mediana edad. Sin embargo, se observaron diferencias importantes entre países y grupos de población.
En el estudio longitudinal SWAN, hasta un 80 % de las participantes manifestó sofocos o sudoración nocturna en algún momento de la transición. Cuando son frecuentes, pueden prolongarse durante más de siete años, aunque su duración varía enormemente.
3. SUEÑO ENERGÍA Y SISTEMA NERVIOSO
Pueden aparecer:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Despertares nocturnos.
- Sueño menos reparador.
- Cansancio o falta de energía.
- Cefaleas o cambios en las migrañas.
- Sensación de “niebla mental”.
- Dificultad para concentrarse.
- Olvidos o menor agilidad para encontrar palabras.
- Mareo, hormigueo o sensación de descargas eléctricas, menos frecuentes.
Los problemas de sueño pueden estar relacionados con los sudores nocturnos, pero también pueden aparecer de forma independiente. La falta de descanso puede influir, a su vez, en el hambre, el estado de ánimo, la actividad física y el control del peso.
4. ESTADO DE ÁNIMO
Entre los cambios descritos se encuentran:
- Irritabilidad.
- Cambios bruscos de humor.
- Ansiedad.
- Mayor sensibilidad emocional.
- Síntomas depresivos.
- Menor tolerancia al estrés.
- Pérdida de motivación.
La transición menopáusica puede aumentar la vulnerabilidad a los síntomas depresivos, especialmente si existieron depresión, ansiedad, síndrome premenstrual intenso o depresión posparto previamente. No obstante, una depresión clínica no debe normalizarse como si fuera una consecuencia inevitable de la edad.
5. CAMBIOS SEXUALES Y GENITOURINARIOS
La disminución y fluctuación de los estrógenos puede producir:
- Sequedad, escozor o irritación vaginal.
- Menor lubricación.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Cambios en el deseo sexual.
- Mayor urgencia o frecuencia urinaria.
- Infecciones urinarias de repetición.
- Pequeñas pérdidas de orina.
- Molestias vulvares.
La sequedad vaginal suele aumentar conforme avanza la transición. En un metaanálisis de 321 estudios, se estimó una prevalencia del 21,16 % antes de la menopausia y del 44,81 % después de ella.
6. CAMBIOS FÍSICOS Y METABÓLICOS
También pueden observarse:
- Mayor acumulación de grasa en la zona abdominal.
- Pérdida progresiva de masa muscular.
- Menor fuerza.
- Dolor o rigidez muscular y articular.
- Sensibilidad mamaria.
- Hinchazón o cambios digestivos.
- Cambios en la piel y el cabello.
- Sequedad de piel, ojos o boca.
- Empeoramiento del perfil de colesterol.
- Pérdida progresiva de densidad ósea.
El dolor o malestar articular y muscular fue el síntoma más frecuente en un metaanálisis internacional, con una prevalencia agrupada del 65,43 %. Estas cifras proceden de mujeres de mediana edad en distintas fases menopáusicas y no representan necesariamente la incidencia exacta en una mujer concreta.
La perimenopausia es una transición natural, pero eso no significa que sus síntomas deban normalizarse o soportarse sin ayuda. Con información fiable y un acompañamiento adecuado, es posible afrontar esta etapa cuidando la salud y el bienestar.
DN Carla Not
Ø Otros artículos de tu interés:
Bibliografía
- World Health Organization. Menopause. Geneva: WHO;
2024. Define la perimenopausia, su
duración y la edad habitual de la menopausia.Harlow SD, Gass M, Hall JE, et al.
- Executive summary
of the Stages of Reproductive Aging Workshop +10: addressing the unfinished
agenda of staging reproductive aging. Menopause. 2012;19(4):387-395.
doi:10.1097/gme.0b013e31824d8f40. Describe las etapas reproductivas, los
cambios menstruales y la variabilidad hormonal de la transición menopáusica.
- Ministerio de
Sanidad. Hablemos de la menopausia. Gobierno de España. Fuente española
divulgativa sobre fases, síntomas, salud ósea, cambios metabólicos y síndrome
genitourinario.
- Asociación
Española para el Estudio de la Menopausia. Manual básico de menopausia.
Madrid: AEEM; 2020. Revisa la fisiología, la variabilidad de los síntomas y los
principales cambios asociados al climaterio.
- Asociación
Española para el Estudio de la Menopausia. MenoGuía: perimenopausia.
Madrid: AEEM. Material dirigido a mujeres sobre cambios menstruales, síntomas,
anticoncepción y recomendaciones de consulta.
- American College of Obstetricians and Gynecologists. The
Menopause Years. Washington, DC: ACOG. Información
clínica sobre perimenopausia, irregularidad menstrual, síntomas y definición de
menopausia.
- American College of Obstetricians and Gynecologists. Perimenopausal
Bleeding and Bleeding After Menopause. Washington,
DC: ACOG. Referencia para los cambios de sangrado y las situaciones que
requieren valoración médica.
- Fang Y, Liu F,
Zhang X, et al. Mapping global prevalence of menopausal symptoms among middle-aged
women: a systematic review and meta-analysis. BMC Public Health.
2024;24:1767. doi:10.1186/s12889-024-19280-5. Fuente de las prevalencias de
sofocos, sequedad vaginal y molestias musculares y articulares.
- El Khoudary SR, Greendale G, Crawford SL, et al. The
menopause transition and women’s health at midlife: a progress report from the
Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN). Menopause.
2019;26(10):1213-1227. doi:10.1097/GME.0000000000001424. Revisa síntomas
vasomotores, sueño, estado de ánimo, cognición, salud genitourinaria y cambios
metabólicos.
- Avis NE, Crawford SL, Greendale G, et al. Duration of
menopausal vasomotor symptoms over the menopause transition. JAMA Internal Medicine. 2015;175(4):531-539.
doi:10.1001/jamainternmed.2014.8063. Sustenta la duración de los síntomas
vasomotores.
- Bromberger JT, Matthews KA, Schott LL, et al.
Depressive symptoms during the menopausal transition: the Study of Women’s
Health Across the Nation. Journal of
Affective Disorders.
2007;103(1-3):267-272. doi:10.1016/j.jad.2007.01.034. Respalda el aumento de
vulnerabilidad frente a síntomas depresivos.
- Greendale GA, Sternfeld B, Huang M, et al. Changes in
body composition and weight during the menopause transition. JCI Insight.
2019;4(5):e124865. doi:10.1172/jci.insight.124865. Sustenta los cambios de masa
grasa, masa magra y composición corporal.
- Asociación
Española para el Estudio de la Menopausia. MenoGuía: menopausia y obesidad.
Madrid: AEEM. Fuente española sobre aumento de peso, grasa abdominal y cambios
metabólicos durante la transición menopáusica.