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Formación

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Pon solución de una vez

¿Cuál es el mejor momento para empezar una dieta?

Querer perder peso es uno de los propósito más famosos de año nuevo, parece ser que el cambio de año nos permite hacer “borrón y cuenta” o si más no, nos confiere más fuerza de voluntad y disciplina de lo que teníamos en las 24h previas del año anterior. Tras varios años de experiencia, puedo afirmar que el año nuevo dietético ocurre entre febrero y marzo, es decir, una vez superada la cuesta de enero, terminadas la sobras navideñas y teniendo el año encarrilado a nivel laboral.

 


¿Cuál es el mejor momento para iniciar una dieta?


La realidad es que si estamos convencidos cualquier momento es bueno, como quien deja de fumar con una cajetilla de cigarrillos a medias en lugar de esperar a terminarla.

A nivel profesional te diré que sí hay unos momentos idóneos durante el año que facilitan o ayudan a consolidar el cambio, por contra, está claro que empezar un cambio alimentario a las puertas de las vacaciones de verano o las Navidades no suena a buena idea. Por lo tanto, no es precisamente la motivación el factor determinante sino el periodo de consolidación que venga a continuación, sería como querer dejar la bebida una semana antes de subirse a un crucero con barra libre, es decir, factible pero con mayor nivel de dificultad.

Como con la alimentación ocurre lo mismo, mi consejo es que tras el inicio de la dieta tengamos un mes estable para poder consolidar bien el cambio. Es importante, no sólo seguir para mejorar la adherencia a la pauta alimentaria sino también para escuchar y regular las señales de hambre-saciedad. Este eje hormonal debe regularse de nuevo y no es cuestión de una semana, puesto que responde a varios estímulos como el horario, la cantidad y/o el tipo de comida y como no, la actividad física y los niveles de estrés. Cuanto más estables seamos en todos estos factores antes obtendremos una buena regularidad hormonal, si por el contrario estamos cambiando el patrón constantemente, costará más llegar a una estabilidad que permita una buena base para consolidar el cambio alimentario.

 


¿Por qué rebotamos después de una dieta de pérdida de peso?


La información más conocida, y parece que la excusa más famosa a todos los males, es el metabolismo, sin embargo, es imposible recuperar el peso perdido sin un exceso calórico. Para ganar peso de nuevo tengo que estar en superávit energético, es decir, comer más calorías de las que mi cuerpo necesita o quemar menos calorías de las que ingiero, remarco esta última frase porque la razón no siempre es alimentaria, a menudo me encuentro personas sorprendidas por haber ganado peso si haber hecho absolutamente ningún cambio alimentario, pero cuando empiezas a indagar encuentras cambios como: “ahora voy en coche en lugar de a pie al trabajo”, “antes trabajaba de pie y ahora sentado”, “dejé el gimnasio al tener hijos”, “ahora teletrabajo”, etc. Siempre que el gasto calórico disminuya y no sea posible recuperarlo, habrá que adaptar las calorías de la dieta a esta nueva actividad.

 

En resumen, la clave es estar mentalizado/a, disponer de un periodo estable a continuación para aplicar los cambios y buscar la ayuda de un profesional de prometa resultados sostenibles basados en el cambio personal y no cambios relámpago que se deban exclusivamente a la dieta. Cuándo sientas que estás listo/a… ¡Aquí estamos!

 

DN Carla Not

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